ESPAÑOLISMOS VERSUS ABDERRAHMAN III.

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ABDERRAHMAN III

Hace unos días, el ayuntamiento de la localidad de Cadrete en la provincia de Zaragoza, a instancias del partido ultraderechista Vox, retiraba el busto de Abderrahman III que estaba situado en la plaza principal de la localidad. El busto recordaba al Califa andalusí y su relación con la localidad, pues en el año 935 ordenó la construcción del castillo de Cadrete durante el asedio de las tropas andalusies a la ciudad.

Vox ha llevado al campo de la política su visión de la historia de España, que no es otra que la historia oficial del Estado español durante toda su existencia y la que se difunde en escuelas, colegios, institutos y universidades, es decir, la visión de Al-Andalus como un cuerpo extraño inserto en la historia “atemporal” de España, una España tradicionalmente católica y territorialmente unida, con la monarquía borbónica como agente aglutinador de las diversas opciones políticas con encaje en su ordenamiento jurídico y garante del sistema político implementado por la constitución del 78.

La idea de Vox, y de la historiografía oficial del Estado español, es la de una invasión de “moros” desde el norte de África que conquistó Andalucía, llegando hasta los pirineos y que permanecieron en la península durante 800 años hasta que los cristianos del norte peninsular iniciaron la “Reconquista”, expulsaron a los “moros” y repoblaron las tierras “reconquistadas” con españoles.

En innumerables escritos en artículos de prensa, en diarios digitales, en revistas, charlas, conferencias, debates... y en libros, hemos desmontado estas “teorías” que intentan justificar la existencia de una “nación” española en base a una unidad territorial, política y religiosa. Una teoría basada en “Mitos” y carente de fuentes históricas fiables como hemos demostrado en innumerables ocasiones. Y en esta teoría de la historia, no tiene cabida un Estado independiente cuyas fronteras son casi coincidentes con la autonomía andaluza actual, cuya lengua no era el español y cuya religión mayoritaria no era el catolicismo, desarrollando una cultura propia muy superior al resto peninsular.

Hasta aquí todo parece normal, un partido de extrema derecha, franquista y nacional-católico visibilizando su visión de “España” y llevándola al terreno de los hechos mediante la imposición de una estética acorde con su ideario: un Estado unicultural y unireligioso en el que sobra todo símbolo que no concuerde con esa actitud excluyente.

Lo que no parece normal, por no haberse dado nunca en el Estado español, es la guerra entre dos españolismos, contraponiendo dos versiones aparentemente antagónicas de un personaje histórico como Abderrahman III.

Los medios de comunicación considerados de “izquierdas”, tradicionalmente tan españolistas como los de “derechas”, y en muchos casos, compartiendo accionariado, se han lanzado a la batalla contraponiendo otra visión de Abderrahman III tan “españolista” como la visión en la que Vox se basa para tomar decisiones políticas, con el objetivo de criticar unas formas de hacer política que rayan lo cómico, a pesar de que en el fondo las coincidencias de todos los partidos que participan en las instituciones del Estado, comparten un mismo modelo económico, desde Vox hasta Podemos, es decir, aceptan el capitalismo como única forma de relaciones laborales y modelo de producción. Por este motivo, el debate entre unos y otros se centra en cuestiones “estéticas” que no ponen en duda el modelo de Estado ni el modelo económico.

El posicionamiento de Vox en Cadrete, ha provocado que todos los medios ubicados en la “izquierda sistémica”, enfrenten a Vox con una teoría tan absurda como la defendida por Vox de “Conquista de árabes” y “Reconquistas”. Para estos medios de comunicación, sus periodistas, columnistas y tertulianos, Abderrahman III era “ESPAÑOL”. De esto se desprende que tanto el españolismo “cavernario” como el españolismo “progre”, tienen una misma visión de España, una “nación” atemporal creada por Dios desde el principio de los tiempos. Dios creó el mundo, y después de crear España descansó. Esta parece la idea de los “españolismos”. Unos dicen que los “moros” invadieron España en el S.VIII y otros atribuyen a un Estado INDEPENDIENTE como el Califato andalusí de Córdoba en el S. X, la condición de español.

Este debate entre un Abderrahman extranjero y un Abderrahman español, lleva a muchas personas, entre ellas a muchas andaluzas, a posicionarse en uno o en otro sentido, a tomar partido por una de las dos ideas en litigio, sin darse cuenta que las dos argumentaciones son iguales de falsas y que ambas obedecen a una visión de España manipulada para favorecer unos intereses políticos determinados, los de la España una, grande y libre y los de la “España plural”, dos versiones que coinciden en mantener la “unidad” de España y el sistema capitalista.

Este debate artificial, es un debate excluyente de otras visiones históricas y basadas en la realidad de las fuentes históricas y en la lógica temporal de los sucesos históricos. Ambos bandos coinciden en negar la historia de ANDALUCÍA, ambos niegan la existencia de Andalucía como sujeto histórico y por lo tanto como acreedor de unos derechos derivados de su condición de NACIÓN, al tener una historia propia, haberse constituido en Estado independiente y ostentar una cultura y unas hablas genuinas y diferenciadas de la metrópoli colonial.

El españolismo nunca nos ha dado nada a las andaluzas, y menos el reconocimiento a nuestra historia o a nuestra singularidad cultural. Muchas andaluzas se han alegrado muchísimo por el reconocimiento que el “españolismo” progre ha hecho de Abderrahman como un personaje histórico de grandísima importancia, pero sin darse cuenta de la trampa que subyace bajo ese aparente reconocimiento. Niegan Andalucía, nos arrebatan nuestra historia, manipulan y mienten para no reconocer la artificialidad del Estado español y por ende los derechos de los pueblos oprimidos por las conquistas de Castilla, convertida en España tras las conquistas imperiales.

Para terminar, hay que poner las cosas en su sitio, y afirmar con rotundidad que Abderrahman III no era ni extranjero ni español, era andaluz, Califa de un Estado independiente cuando España aún no existía. Dirigente de un Estado y una Nación que estuvo a la cabeza del mundo por su contribución a la cultura y a la ciencia de su época, una época de la que todas las andaluzas debemos sentirnos orgullosas y aprender de ella, porque cuando fuimos libres pudimos desarrollar todas las potencialidades de un pueblo culto y sabio.