Lunes 26 Septiembre 2022

La Línea de la Concepción ¿ciudad autónoma? o la descomposición de Andalucía

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La Línea de la Concepción  Hace unos días el Ayuntamiento de La Línea de la Concepción (gobernado por el partido local La Línea 100x100) aprobó la propuesta para elevar al Consejo de Ministros español la petición de celebración de una consulta popular sobre la conversión de la localidad en ciudad autónoma.

  Con 63.365 habitantes, La Línea se sitúa en plena comarca del Campo de Gibraltar, es el municipio con mayor densidad de población (2.420,76 habitantes/km²) y es limítrofe por el sur con ese trozo del país andaluz que administra un gobierno delegado del Reino Unido gracias a los Borbones: Gibraltar.

En enero de 2022 la tasa de desempleo alcanzaba el 35,5% de la población (casi triplicando la del Estado español, que era del 13,3%) y es frecuente que tanto este como otros municipios de la comarca del Campo de Gibraltar ocupen titulares en los noticiarios por actividades relacionas con el comercio informal en general y, de forma más específica, con el narcotráfico.

  La figura de ciudad autónoma alude a los enclaves coloniales habitados que en el África continental posee el Estado español. Su situación está regulada por el artículo 144 b de la Constitución española de 1978. La Línea de la Concepción se sumaría así a ejemplos tan políticamente marginales como los de Ceuta y Melilla, desgajándose administrativamente de la Comunidad Autónoma de Andalucía. Una nueva disgregación territorial de Andalucía que no tiene nada de positivo, añadiendo una figura administrativa más que divida al Pueblo Trabajador Andaluz.

  El alcalde argumenta su postura porque "se trata de una salida a los problemas económicos y sociales de la ciudad": la falta de inversiones y de atención, y la precariedad general que la zona padece. Unos problemas que se acentúan por el narcotráfico y la ubicación geográfica de La Línea de la Concepción, último municipio andaluz antes de llegar a la colonia británica.

  El Gobierno municipal linense viene apostando por este estatus administrativo a partir de un informe encargado a Antonio de Cabo (catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense de Madrid y uno de los impulsores de la nueva socialdemocracia -Podemos- a escala estatal). Para nada nos extraña que la izquierda estatalista trabaje para todo lo que suponga alimentar la disgregación del Pueblo Trabajador Andaluz. También Andalucía por Sí respaldó la propuesta en la última campaña electoral demostrando la desorientación política y el oportunismo del que ha hecho gala el regionalismo históricamente. Nada hay de emancipador en la iniciativa, que es coherente con algunas propuestas del programa electoral de la formación linense, que propone “bonificaciones tributarias y régimen fiscal especial para empresas” con el propósito de convertir el municipio en una gran zona franca. Una política, la de “atraer inversiones”, que en Andalucía solo ha servido para que grandes multinacionales inicien actividades poco rentables a fuerza de recibir dinero público dejando tiradas a las trabajadoras y trabajadores cuando hay problemas. Un ejemplo paradigmático de este comportamiento de las multinacionales lo tenemos en el caso de la empresa sueca Boliden y el desastre medioambiental de Aznalcóllar.

  Durante el franquismo, el Campo de Gibraltar fue calificado como Zona de Preferente Localización Industrial en 1966. Desde esa fecha se produjo la instalación de un gran polo industrial (dedicado a la transformación de productos petroquímicos o a la metalurgia) que está, como toda la industria andaluza, en constante retroceso. Además, es un foco de contaminación a escala andaluza, constituyendo uno de los vértices del triángulo del cáncer de nuestro país (1). El puerto Bahía de Algeciras es el primer puerto del Mediterráneo en tráfico de mercancías (2), a pesar de las desinversiones españolas en infraestructuras, pero ello no mitiga las lacerantes tasas de desempleo y subempleo de la comarca. La cercanía de Gibraltar ha generado históricamente muchos puestos de trabajo en La Línea y se calcula que más de 15.000 linenses trabajan en el lado de la comarca que está bajo administración británica. Se da también todo un comercio informal de productos entre la frontera, aprovechando los reducidos impuestos en el lado gibraltareño. Pero por esa misma razón el peñón a su vez ha ejercido una competencia desleal desde hace siglos que ha afectado negativamente a las actividades transformadoras en la comarca y en buena parte de nuestro país. La vecindad con el norte de África ha motivado también otro comercio al margen de la legalidad, el tráfico de drogas, que ha generado una situación de amplios espacios de alegalidad en la comarca y en buena parte de Andalucía (3) consentida históricamente por el Estado español. La actividad turística es débil y está condicionada por las carencias y circunstancias más arriba expresadas.

  Nada de lo que hemos descrito es algo que no estemos experimentando en otro lugares del país en mayor o menor medida. En el caso de La Línea de la Concepción se manifiesta con especial virulencia, concentrándose allí todas las problemáticas que genera el papel de Andalucía como nación bajo dominio del Estado capitalista español.

  La aspiración a convertir el municipio en ciudad autónoma, con una capacidad legislativa dudosa, es una manifestación de la descomposición social que sufre Andalucía. A las problemáticas anteriormente señaladas que afectan a todo el país se añaden otras derivadas de ellas, como la extensión de la exclusión social, que afecta al 26,3% de la población andaluza según Cáritas (4). Un cóctel explosivo que en aquellas zonas, que están en primera línea en la fractura que representa Andalucía -entre unas economías centrales del Estado español que se aproximan a los estándares económicos europeos y el subdesarrollo económico intermedio que representa el África mediterránea-, se manifiestan con este tipo de salidas en falso formuladas por sectores de la pequeña burguesía aferrados al fetichismo de las figuras administrativas e incapacitados por sus propias limitaciones políticas y materiales a articular una propuesta que cuestione radicalmente las causas de su marginación.

  El 67,5% de los votos que consiguió el partido de Juan Franco en las últimas elecciones municipales responde a la falta de expectativas vitales, al hartazgo de la población de su dependencia de la economía sumergida, al paro endémico, al narcotráfico y a la dualidad asfixiante entre una población del municipio que vive en la “normalidad” capitalista y otra que está en los márgenes de la misma, y muchas veces por encima de ella. Pero su propuesta obedece a una incapacidad de ver más allá del ordenamiento jurídico español y de la ley del valor capitalista. Alterar el estatus administrativo nada cambiará en las vidas de los habitantes de La Línea, que se encontrarán con los mismos problemas y un estatus de especificidad que marque a la población linense. Tampoco convertirse en una réplica de Melilla o en una caricatura de la colonia británica y paraíso fiscal de Gibraltar resolverá sus problemas. Seguirán siendo andaluzas y sufriendo las consecuencias de nuestra opresión nacional y de una división internacional del trabajo que dicta que, si hay industria, ha de ser la más contaminante posible (la regla de Lawrence Summers (5)), que dice que somos un ejército de reserva de mano de obra, que somos frontera sur de esa fortaleza autoritaria llamada Unión Europea (con todas las consecuencias negativas que ello conlleva para las poblaciones). Seguirán padeciendo un capitalismo español que necesita del narcotráfico y de la corrupción generalizada para facilitar la reproducción ampliada de capital pasando por encima de las disposiciones legales vigentes, pero que a su vez facilita la dejación explícita de funciones de los gobiernos burgueses de Madrid con la colaboración del gobiernillo de la Junta.

  Mientras esa situación se prolongue, ni Andalucía como país, independientemente de las circunstancias administrativas, ni La Línea de la Concepción podrán cambiar su realidad. A la descomposición social de Andalucía le seguirá sucediendo la descomposición administrativa, mientras desde Madrid disfrutan del espectáculo.

Carlos Ríos.

Andalucía, 17 de marzo de 2022.

Notas:

(1) https://www.elespanol.com/reportajes/grandes-historias/20170224/196230728_0.html

(2) https://www.apba.es/noticias/el-puerto-de-algeciras-cierra-el-ano-2015-con-una-actividad-de-982-millones-de-toneladas-de-mercancias-

(3) https://www.lasexta.com/programas/expediente-marlasca/cronica-negra/juan-franco-alcalde-de-la-linea-de-la-concepcion-hay-mafias-implantadas-pero-estan-en-todo-campo-de-gibraltar-y-en-toda-costa-del-sol_201810075bba35130cf2eda928297327.html

(4) https://laotraandalucia.org/la-exclusion-en-andalucia-ha-aumentado-un-36-en-2021-y-alcanza-al-263-de-la-poblacion/

(5)Véase el libro de Manuel Rodríguez-Illana Andalucía, basurero del Estado español.