Domingo 13 Octubre 2019

Granada: Prohibición de la arbonaida en “La Toma”.

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Toma 2019
La Subdelegación miente y niega la realidad. Podemos se apropia de los hechos.
 
La denuncia de Nación Andaluza acerca de la prohibición policial de la exhibición de una arbonaida a un militante de la organización en la Plaza del Carmen, en el contexto de la protesta contra el acto institucional de celebración de la conquista de Granada, de “La Toma, con la difusión en las redes sociales de las imágenes de la actuación policial, ha levantado una ola de indignación y repulsa a la misma en nuestra tierra.
 
La respuesta a ella de la subdelegación del gobierno del “cambio progresista” ha sido la de negar la realidad, como solían hacer en el franquismo también sus “autoridades”, mientras que la “izquierda” del régimen ha optado genéricamente por el silencio, a excepción de Podemos y algunos de sus satélites, como Izquierda Andalucista, que pretenden apropiarse de la protesta con respecto a unos hechos producidos en una concentración antifascista que no apoyan y de la que han estado ausentes.
 
Fuentes de Subdelegación han informado a los medios que “no había ninguna instrucción de retirar ninguna bandera de las que había” en el lugar así como que “en ningún momento” se produjo, una negación absurda y desvergonzada de la realidad, puesto que existen imágenes que muestran y demuestran lo contrario. Además informa de la apertura de una investigación abierta para averiguar si pudo haber algún “malentendido” por parte de algún agente y en algún lugar concreto, algo igualmente ridículo, puesto que las imágenes ya responden de antemano lo que supuestamente se pretende investigar. Sí existió la actuación policial en un determinado lugar.
 
En cuanto a que fuese un “malentendido”, la Junta de Seguridad Local ya había declarado días antes su intención de retirar aquella simbología que a su criterio consideraran “radical” y que “alterasen la pacífica convivencia” durante el acto. De esa Junta forman parte, además de Ayuntamiento y la  propia Subdelegación, las distintas “Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”. Fue el Alcalde de la ciudad, Francisco Cuenca, el encargado de aclarar quienes eran esos que alteraban la “pacífica convivencia” y su simbología, los que pretendían “fastidiar la fiesta”, o sea, los que se oponían en la Plaza del Carmen a la celebración de “La Toma”. Además se ve y oye en las imágenes como el agente que ordena la retirada de la bandera afirma que con ello “cumplía órdenes superiores”.
 
Luego la Subdelegada miente. Y miente a sabiendas por partida doble, puesto que por un lado pone en duda unos hechos que las imágenes prueban de forma irrefutable y, por otro, lo hace al afirmar que “en ningún momento” se ordenó la retirada de banderas, cuando el agente encargado reconoce lo contrario y esa intencionalidad ya había sido manifestada por la propia Junta de Seguridad con anterioridad.
 
Como afirma Nación Andaluza en su comunicado, no hubo “malentendidos” sino que, por el contrario, “estos hechos demuestran que desde las autoridades policiales y su responsable en Granada, la subdelegada de Gobierno Inmaculada López, se ha dado instrucciones a la policía española de coartar la exhibición de banderas andaluzas, y por tanto, restringir la libertad de expresión de aquellos que no estamos de acuerdo con la celebración de la Toma y ejercemos libremente nuestro derecho a la protesta” y por ello exigen el cese de la Subdelegada, Inmaculada López .
 
Por su parte, Podemos emitió una nota informativa acerca de que Maribel Mora, senadora por Andalucía de dicha formación, había registrado una batería de preguntas al Gobierno para “clarificar la retirada de banderas andaluzas efectuada por miembros de la Policía Nacional” durante el acto de “La Toma” en el que “los asistentes se distribuyeron en dos grupos usando como símbolos las banderas españolas y andaluzas”.
 
Por ello ha elevado una batería de preguntas al Gobierno en las pide que se  aclare “si se trasladaron órdenes específicas a los agentes para evitar que se mostraran los símbolos regionales y, en caso de ser así, con qué fundamento se adoptaron tales medidas”. Al igual que la Subdelegación, en lugar de repudiar un hecho comprobado, lo pone en duda. Además, califica a la arbonaida de “símbolo regional” y, consecuentemente a la propia Andalucía como “región”. ¿Que tienen que decir a esto los supuestos “andalucistas” y “soberanistas” que giran al su alrededor?.
 
También, pregunta sobre si “el hecho de portar una bandera andaluza en una manifestación tiene para el Gobierno alguna connotación o contexto negativo en materia de seguridad ciudadana”. E igualmente lo hace acerca de que, en el caso de que los incidentes se produjeran por decisión personal de los agentes de la Policía Nacional, que explique si se ha abierto alguna investigación al respecto, y conocer las medidas disciplinarias que se van a adoptar. Todo ello son obviedades ya respondidas por los propios hechos, puesto que tanto las declaraciones de la Junta como las de la Subdelegación o el propio agente ya lo han hecho. Nuevamente en lugar de repudiar los hechos los pone en duda tanto con los contenidos de las preguntas como por las formas de plantearlas, usando el condicional en lugar de la afirmación.
 
Pero lo realmente trascendente no son las anodinas preguntas de la senadora de Podemos, que evidentemente no pretende otra cosa que apropiarse de los hechos y la protesta suscitada, o el que en ellas no “se moje” condenándolos sin ambages, sino la actitud ambigua mantenida, tanto por ella como por el partido, con respecto a la “La Toma”. Que pretenda encabezar la protesta contra unos hechos acontecidos durante una concentración que no apoya y en la que no participa, de la que no ha formado parte sólo es oportunismo e hipocresía política, que además apueste por reformarla es colaboracionismo encubierto.
 
Unos días antes, el Consejo Ciudadano Municipal de Podemos Granada manifestó en un comunicado “su respaldo al Acto Alternativo “Toma no, Mariana sí 2019”, convocado por la Plataforma Granada Abierta” así como “su apoyo al posicionamiento al respecto de la Plataforma Granada Abierta, de la que Podemos forma parte a través de su Círculo de Derechos Humanos. Este posicionamiento se resume en la necesidad de cambiar el sentido de los actos hacia una celebración laica y no excluyente de la convivencia entre pueblos y culturas y en la supresión de la fiesta local del día 2 de enero, sustituyéndola por la festividad de Mariana Pineda el 26 de mayo”.
 
De este comunicado se deduce el que Podemos, además de no apoyar la convocatoria de la concentración antifascista en la Plaza del Carmen, de hecho ni la impulso ni estuvo presente en ella, apuesta no por acabar con la celebración de “La Toma”, sólo con el que sea considerada fiesta local, sino por su reforma y por tanto su mantenimiento. Podemos no pretende erradicarla sino “cambiar el sentido de los actos” que contiene. Un simple lavado de cara de la misma que encubra su intrínseca simbología fascista, manteniendo la  tergiversación de los hechos históricos y la propia celebración en el mismo sentido que defienden otros “progresistas” del régimen como el Alcalde de la ciudad, convirtiendo una invasión y un genocidio contra miles de granadinos en acto de “convivencia entre pueblos y culturas” y mamarrachadas como el desfile de “moros y cristianos”.
 
Como cada año se grita en la Plaza del Carmen, habrá que recordarle a Podemos que no hay ni puede haber equidistancia ni “moderación” en el caso de un acto como el de “La Toma”. Que “los genocidios no se celebran”, ni en su forma actual ni en otras de carácter más edulcorados y más digeribles por la progresía oficial. Que los genocidios se combaten, y no con declaraciones medidamente light para no perder votos, como mostrando en el comunicado mencionado “su respeto a las familias granadinas que, de buena fe, participarán en los actos festivos convocados”, sino en la calle, impidiendo su normal transcurrir y mostrando pública y frontalmente la oposición “radical” a la misma. “Fastidiando la fiesta”, como diría Francisco Cuenca. No permitiendo y colaborando a su “normal transcurrir”, al no obstaculizarla, y con ello normalizándola en la calle, como se hace con el “acto alternativo”. No pidiendo cambiar “el sentido de los actos” de la “fiesta” de “La Toma” sino exigiendo la liquidación de su propia existencia, cómo se haría con cualquier otra celebración fascista.
 
Paco Campos