SOBRE LA HISTORIA DE LAS COLONIAS DE CEUTA Y MELILLA.

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Mapa enclaves coloniales y presidios en Magreb

Sólo desde el desconocimiento de la historia se puede asegurar que Melilla y Ceuta "no son colonias".

SOBRE LA HISTORIA DE LAS COLONIAS DE CEUTA Y MELILLA.

CEUTA Y MELILLA, COLONIAS

Mapa Colonia Ceuta

Permítame, Sr. X, devolverle a Ud. el cumplido: sólo desde el desconocimiento de la historia se puede asegurar que Melilla y Ceuta "no son colonias".

Ya conozco ese pretendido argumento -tan extendido entre los colonialistas españoles- que suele situarse el primero en la lista de falacias para defender la españolidad de las plazas coloniales españolas en Marruecos y que aduce que cuando ambas ciudades fueron originalmente conquistadas por la fuerza de las armas -expulsando a su población marroquí originaria- o cuando pasaron a dominio de la Monarquía española, "Marruecos no existía". ¿Marruecos no existía en 1497 o en 1640? Por favor... Resulta ciertamente algo penoso volver a leer algo de este nivel en una lista que se pretende con cierta altura intelectual. Es evidente no sólo la continuidad poblacional, histórica, cultural, lingüística... en la zona y también su cristalización, sino también la continuidad política, con todas las singularidades y especificidades del país y de su marco cultural y regional magrebí. Parece como si en lugar del siglo XV o del XVII estuviéramos hablando del siglo IV o V...

Los Presidios fueron arrebatados a Marruecos y a su pueblo simplemente por la fuerza y mantenidos por la misma fuerza, ante los reiterados intentos por recuperarlos tanto de la misma población expoliada circundante como del propio Sultanato marroquí, al margen de las dinastías que lo ocuparan o el alcance de la influencia y el poder del Majzen en cada coyuntura. Puestos a ello, muchísima más discontinuidad política existe en el otro lado entre la Corona portuguesa o la Corona castellana de la época y el Estado español contemporáneo.

Los casos de Ceuta y Melilla forman parte de una larguísima lista de tomas que se producen en Marruecos y Argelia (y en menor medida, Túnez) durante los siglos XV, XVI y XVII y su única diferencia conceptual e histórica con TángerLaracheArgel... etc es su anacrónica persistencia. Le recuerdo, por ejemplo, que el Presidio de Orán se mantuvo bajo posesión de la Monarquía española hasta fecha tan tardía como 1790, en que fue abandonado y entregado por puro agotamiento. ¿También va a reivindicar retroactivamente su españolidad a Bouteflika?.

¿Desconoce Ud., Sr. P. , que la inmensa mayoría del territorio actualmente ocupado por el Estado español en Marruecos proviene del despojo ocurrido a raíz de la Guerra colonial de 1860 y que de hecho hubo que esperar hasta finales del siglo XIX para que éste fuera tomado efectivamente, con el consiguiente expolio y deportación de sus dueños y habitantes marroquíes?. El perímetro de Ceuta y Melilla anterior a esa fecha es una parte ridícula de las actuales plazas, como supongo que sabe.

Supongo, por otro lado, que Ud. sabrá también perfectamente que los presidios durante los siglos XV, XVI, XVII, XVIII y mitad del XIX eran eso: Presidios. Unos fuertes cercados en donde subsistían recluidos unos cuantos penados sometidos a un trato despótico; militares y unas muy pocas mujeres; unas contadas familiares de oficiales y otras, dedicadas al “oficio más viejo del mundo” para atender a la población masculina recluida. 

Ceuta, Melilla y los peñones (lo de las Chafarinas fue un acto manu militari de ayer mismo, como quien dice) eran unas plazas dedicadas a la piratería, la caza de esclavos y el robo que la Monarquía española sostenía como lugares de deportación y para el control militar de la costa marroquí y en el que esa misma Monarquía prohibió explícitamente cualquier asentamiento español hasta fecha tan tardía como 1864. ¿Es necesario que le refresque los datos de la evolución demográfica histórica de esas colonias y cómo se produce su verdadera generación ya en el siglo XX o la naturaleza provisional de la residencia de la inmensa mayoría de la población europea?

Me suelta Ud. a continuación un argumento falso y además truncado sobre la mayoría europea

Falso, no sólo cuantitativamente, porque su ampliación está indisolublemente unida y dependiente a la expansión colonial en lo que luego sería el Protectorado y definida y protegida despóticamente por el hecho del poder colonial que administra a su voluntad y conveniencia quien reside o no en la colonia, entendida como retaguardia y base para la expansión por el resto de Marruecos. Falso, cualitativamente, porque le recuerdo que hasta la misma independencia de Argelia los colonos pied-noir eran mayoritarios en las ciudades de Argel, Orán... y ello no alteraba ni la condición colonial de esas ciudades ni su íntima relación con su entorno ni su lógico destino. Por tanto, sus referencias -del mismo tenor que las que al final de la guerra de Independencia argelina se arguyeron desde algunos sectores franceses para disociar unas de otro- tienen igual ausencia de fundamentación. 

Truncado, porque al parecer, no se atreve a reconocer que intenta fundamentar vergonzantemente su posición en el derecho a la autodeterminación. Su renuencia se explica evidentemente por la incoherencia que esa reivindicación implicaría en un Estado plurinacional como el español -al que tanto quiere- que le niega ese derecho a las naciones bajo su poder. En cualquier caso, para su tranquilidad he de recordarle que este derecho no puede ni debe aplicarse a enclaves coloniales del tipo de Ceuta, Melilla o Gibraltar, en donde lo que corresponde es ejecutar el de integridad territorial. Por cierto, tanto en el origen de la ocupación, su ampliación extemporánea y por la fuerza, así como en el trato discriminatorio a los reales habitantes de esos enclaves, Ud. mismo ejemplifica bien las coincidencias entre el caso de Gibraltar (sufrido por el pueblo andaluz) y los de Ceuta y Melilla (sufridos por el marroquí).

La condición colonial de los Presidios es notoria... 

Durante siglos estuvieron bajo el mando absoluto del alcaide; luego quien disponía a su antojo era la autoridad militar competente, la Comandancia General (lo que, en cierta medida, de manera informal, todavía perdura en connivencia con el delegado del Gobierno) que luego fue dependiente del Alto Comisario español en Marruecos y de la Dirección General de Marruecos y Colonias... Hasta el propio franquismo (entonces en plenos sueños de nueva expansión imperial en Marruecos de la mano de su aliado hitleriano) declaraba en 1941 que “las dos plazas no podían considerarse como ciudades españolas”. Si, como dice, su familia tiene tanto arraigo en la colonia recordará las prohibiciones y limitaciones de viaje que la trataban como territorio extranjero. Ni siquiera les dejaron últimamente, incorporarse a la Comunidad Autónoma de Andalucía y esto de la homologación de instituciones y el funcionamiento del sufragio universal en las plazas no tiene más de quince años de antigüedad.

Por cierto, no haga alardes tampoco en cuanto a lo del respeto a los derechos civiles y políticos de los marroquíes con ciudadanía española residentes en las colonias. Como melillense le supongo también convenientemente informado del proceso que condujo al reconocimiento parcial de sus derechos, de su intríngulis y de la trastienda política del proceso, tanto del lado español como del marroquí. Podemos entrar en ello, si le apetece, pero de momento quede dicho al respecto que en absoluto fue una concesión graciosa de Madrid sino una medida pactada con Rabat y encaminada a paralizar males mayores para la persistencia del hecho colonial.

Le informo que Marruecos NO ha intentado nunca incluir a Ceuta y Melilla en el listado de territorios no autónomos a descolonizar por la ONU. Esto es algo que el colonialismo español ha de agradecer al Régimen monárquico marroquí y que se deriva de la naturaleza política y social de este último. Lo más cerca que el Régimen marroquí ha estado de ello fue en enero de 1975, cuando remitió una carta solicitando el estudio de la cuestión al comité correspondiente de la ONU para su posterior inclusión en la lista, como mecanismo de presión para conseguir el acuerdo sobre el Sahara con una de las dos corrientes neo-colonialistas del Régimen franquista. Obtenido ese acuerdo, la diplomacia marroquí, siguiendo la estrategia y los intereses de Hassan II, devolvió el favor al Estado español permitiendo su archivo para estudio posterior, es decir, su olvido. Entretanto concitó los suficientes apoyos como para asegurar su éxito, de haber continuado. Por favor, no confunda esto ni con los recordatorios rituales que se producen anualmente en las asambleas generales de la ONU, absolutamente inocuos, ni con otros reconocimientos o planteamientos en otras instancias o a otro nivel como las salidas de tono sin mayores consecuencias que de tanto en tanto publica la prensa oficiosa istiklalí o de la USFP. 

En otras palabras, que Ud. pueda exaltarse contemplando todavía la rojigualda en Melilla (o en Ceuta) es algo que ha de agradecer tanto más al Palacio de Rabat que a Madrid. Más aún, debería constatar cuanto le deben las colonias de Ceuta y Melilla a un régimen que las mantiene económicamente gracias a la corrupción y el contrabando de todo lo habido y por haber (y reflexionar también sobre lo que ocurrirá próximamente una vez que los imperialismos europeos conformen la proyectada área de libre cambio con Marruecos; por cierto, que también aquí en Andalucía tendría que meditarse más en relación con esto, pero esto es otro tema).

De todas formas, adelanto que si los colonos optan por encastillarse en los términos políticos dichos, intuyo que el asunto terminará para los que se hallan en su condición como anteriormente a los del Protectorado, Ifni, Sahara o Guinea (y es que siempre se ha dicho que los británicos han sido colonialistas más inteligentes que los españoles...)


Un saludo andaluz,

Pd. : ¿Lo de los desodorantes era un chiste?

ANDALUCÍA LIBRE nº 116, Polémicas sobre las Colonias de Ceuta y Melilla, (4/5/2002)

CEUTA Y MELILLA, COLONIAS; NATURALMENTE

Mapa Colonia Melilla


Estimado Sr. X.:


Aunque Ud. de por concluido su participación en el debate sobre la condición colonial de las plazas de Ceuta y Melilla -a lo que tiene perfecto derecho, por supuesto- seguro que admitirá que, no por ello, este asunto está resuelto ni en general ni tampoco en este foro. Su último mensaje sigue bien repleto de errores y distorsiones, pero, aun así, continúa teniendo interés en cuanto vuelve a resumir algunos aspectos del catón colonialista español, lo que facilita ir analizándolo y rebatiéndolo.

Veamos.

Comienza Ud. por intentar aplicarle a Melilla el tratamiento de"tierra de nadie" a la hora de su conquista en 1497, como justificación de un pretendido derecho castellano y luego español para su toma y ocupación posterior.

Olvida Ud. interesadamente que aun concediendo que el caserío de Melilla en esa hora se encontraba en verdad devastado y muy posiblemente con una escasa población, ello en absoluto significa que estuviera abandonado y libre de dueño -como un arrecife perdido en medio del océano antártico- a la espera de ser ocupado por un invasor foráneo. Formaba ya parte del territorio de Marruecos y la población de la zona lo consideraba tan propio como aquel en donde mantenía sus asentamientos cercanos. De ahí que Estopiñan se presentara allí con una hueste bien armada, sabiendo que para que se sostuviera su empresa de expansión habría de combatir y vencer la resistencia de aquellos a quienes quería expoliar. Y de hecho tuvo que luchar para poder mantener su cabeza de puente; iniciándose así una larga historia de luchas y sitios de los marroquíes para recuperar la plaza.

No sé si advierte lo ridículo de su razonamiento, incluso tomándolo al pie de la letra: hoy mismo puede encontrar cortijadas cerradas en la costa andaluza y esa circunstancia desde luego que no creo que le llevara a amparar o compartir la hipotética legitimidad de que una armada extranjera desembarcara en sus playas, la ocupara y la declarara bajo su soberanía, aduciendo que en el momento en que sus tropas la habían ocupado no encontraron a nadie dentro de la casa, aunque se presentaran ante ella los habitantes del pueblo vecino a las pocas horas o minutos.

De hecho, además, la conquista de Melilla no se planteó como un episodio aislado sino como primer eslabón de una conquista mayor que fue frenada en seco por la resistencia marroquí. De otra parte -siguiéndole en su argumento incluso si este se sustentara en hechos ciertos- parece obvio que no puede pretender usar a la vez esta argucia de la "tierra de nadie" (o terra nullíus) para justificar la usurpación de las dos plazas coloniales mayores -Ceuta y Melilla- pues incluso Ud. sabe que no puede ni siquiera intentar esgrimirlo en el caso de Ceuta.

Para solventar ese obstáculo, Ud. se olvida convenientemente de las circunstancias de la toma de Ceuta por la Corona portuguesa y se sitúa en el momento en que su guarnición traiciona al entonces gobernador portugués -que se suma a la causa de la independencia de su país- y toma partido por el rey Felipe Habsburgo.

Le recuerdo que el traspaso de soberanía entre dos potencias extranjeras no elimina la condición colonial de un enclave o colonia y a casi nadie sensato puede ocurrírsele aducir semejante sofisma como justificación para el mantenimiento del dominio colonial. Viene Ud. a decir: "como nosotros, españoles, no le robamos Ceuta directamente a sus dueños marroquíes, sino que la recibimos de quienes lo hicieron antes, podemos quedárnosla". A nadie en Londres, por poner sólo un ejemplo, se le ocurrió nunca utilizar semejante tontería para intentar justificar la continuidad del colonialismo británico en el caso de las colonias alemanas que después de la I Guerra Mundial pasaron a su mandato. No sé si advierte también que sustentar o embellecer el origen y la continuidad de la ocupación española en el pronunciamiento de una guarnición colonial sublevada en el siglo XVII es algo tan impresentable e insostenible como sería pretender convertir en un acto democrático el referéndum de 1965 con el que los colonos blancos de Rhodesia pretendieron mantener el régimen de supremacía blanca en forma de independencia unilateral (lo que a nadie engañó).

En resumen, lo que queda en cuanto a la conquista colonial es la mera fuerza y ningún derecho que la atempere.

Creo entender en su redacción, a veces confusa, que no sólo niega el hecho de la continuidad poblacional marroquí en ambas plazas (según el perímetro vigente) y su mayor arraigo allí que la población colonial -lo que es simplemente incierto- sino que además justifica y defiende las medidas con las que la autoridad colonial -tanto en su etapa de Presidio estricto como posteriormente- se ha preocupado de discriminar a la población autóctona y de mantener las proporciones demográficas que estimaba convenientes en esos recintos para una más cómoda gestión de la ocupación. Su posición es buena prueba de que no es posible defender un hecho colonial sin a la vez hacerlo con todas las medidas inhumanas y represivas que este dominio implica. La presencia marroquí, no obstante, es un hecho que ni siquiera los censos coloniales falseados y manipulados (del estilo de los hoy tan en candelero como el del Sahara de 1974) puede negar y que tan sólo se atreven a disminuir. Y es que ni siquiera las medidas reservadas aplicadas desde las respectivas Comandancias Generales hasta fechas muy recientes, encaminadas a dificultar o negar el acceso a la propiedad inmobiliaria de los marroquíes residentes en las plazas (incluso de aquellos que ya disponían de ciudadanía española) pueden impedir el natural curso de las cosas y que unos enclaves como estos tiendan a fusionarse con su entorno nacional natural y original. 

En todo caso, no me puedo resistir a recordar la evidente similitud de su argumentación y del comportamiento que ampara con la de los colonialistas británicos en Gibraltar. Y entiendo que le fastidie que le recuerde que los colonos españoles en las plazas tienen el mismo título para estar donde están que tenían los pied-noiren Argelia, pero así es de tozuda la realidad.

No sé en qué se fundamenta para decir que en mi anterior mensaje no describí correctamente lo que fueron durante siglos Presidios como el de Ceuta, Melilla o Oran. Dije entonces, entre otras cosas, refiriéndome a ellos:

"Unos fuertes cercados en donde subsistían recluidos unos cuantos penados sometidos a un trato despótico; militares y unas muy pocas mujeres; unas contadas familiares de oficiales y otras, dedicadas al ‘oficio más viejo del mundo’ para atender a la población masculina recluida. Ceuta, Melilla y los peñones (lo de las Chafarinas fue un acto manu militari de ayer mismo, como quien dice) eran unas plazas dedicadas a la piratería, la caza de esclavos y el robo; que la Monarquía española sostenía como lugares de deportación y para el control militar de la costa marroquí y en el que esa misma Monarquía prohibió explícitamente cualquier asentamiento español hasta fecha tan tardía como 1864."

La cuestión relevante que se desprende de esta parte fundadora de la historia colonial de estas plazas es que la imagen que el colonialismo español pretende presentar de unas pretendidas “ciudades normales de población española en la costa norteafricana desde el siglo XV o XVII hasta la fecha” es absolutamente falsa. Ceuta y Melilla nunca fueron “ciudades normales” -ni siquiera ahora lo son- pero incluso para definirlas como algo más que una mezcla de cuartel y cárcel -lo que en absoluto afectaría a su naturaleza- hay que remitirse a finales del siglo XIX (y no antes) y a su vez como hecho ligado al comienzo de la penetración colonial contemporánea española en Marruecos. La existencia significativa de población civil metropolitana es un hecho tan reciente como los mismos límites actuales de ambas colonias; deriva sustancialmente de un nuevo acto de fuerza como fue la guerra de 1860, ha de esperar a tomar cuerpo a la divisoria entre los siglos XIX y XX (no sin que ello provocará nuevos despojos y nuevas resistencias) y aun así destaca siempre por su altísimo grado de renovación y provisionalidad en las colonias.

Vuelve Ud. a expresar en su escrito una idea sobre la realidad histórica de Marruecos que no sólo es de todo punto infundada, sino que además se da de bruces con alguna de las falacias con que en ocasiones se quiere justificar la presencia colonial. Es una adaptación de esa estupidez, ya comentada, sobre que "Marruecos no existía" cuando se ocuparon las plazas. 

Ahora viene Ud. a decir que "Marruecos era sólo la tierra sujeta a impuestos del Majzen; luego las tierras insumisas en cada momento al sultán no eran Marruecos". No creo que esta afirmación pueda deberse a la ignorancia porque resultaría increíble en alguien residente en Melilla y preocupado por la historia, salvo que el fanatismo llegue al extremo de nublar el entendimiento. Más bien lo achaco a la desesperación por buscar argumentos donde no los hay.

Con todas las especificidades políticas y culturales del medio magrebí, resulta obvio que es algo muy distinto la insumisión política o fiscal a la dinastía -que en muchas ocasiones se sustenta además en su incompetencia para defender al país de los agresores o incluso en su complicidad con estos- de la negación de la condición marroquí por parte de sus habitantes, tanto individual como colectivamente.

Es verdad que la caracterización del régimen Siba en el Rif, el Atlas, el Sus o Seguia El Hamra requiere, desde un punto de vista histórico, un estudio singularizado y dinámico, pero, restringiéndonos al caso del Norte que es donde se ubican los Presidios, no creo que, salvo Ud., el Sr. Ruiz Miguel y los de su cuerda, nadie serio se haya atrevido hasta ahora a elucubrar con que esta región no era Marruecos ni a la hora de la ocupación inicial ni después. Si no lo era, entonces ¿porqué Madrid tomó reiteradamente como referente al Sultán marroquí, primero como interlocutor y luego como aliado vasallo, en todos sus asuntos para el mantenimiento y control de esta zona, incluidos el reconocimiento obligado de la presencia colonial y los perímetros de las plazas?. Que las potencias coloniales que querían apoderarse de Marruecos aprovecharan la descomposición del Poder del Majzen y trataran con jefes locales tampoco es de extrañar, por otra parte. Pero este hecho histórico en nada autoriza a recuperar el gastado sonsonete colonial -tan caro por ejemplo a los franceses en Argelia- de negar la misma existencia de un pueblo marroquí.

Envuelto en la propaganda colonialista española sobre la intrínseca e indiscutible “españolidad” de las plazas, no tiene Ud. en cuenta la multitud de precedentes en los que la misma Monarquía española y luego el Estado español se plantearon el abandono y devolución de sus presidios y colonias en Marruecos, por partes o globalmente: en 1764, 1790, 1811, 1820, 1872, 1895...

¿No recuerda cuando el general Primo de Rivera planteo en 1917 su total abandono?.

Omás recientemente, como hizo lo propio Fraga Iribarne en 1976 o cómo se introducía en esa línea el Programa 2000 del PSOE en 1988.

¿No quiere decir algo que incluso la incorporación del Estado español a la OTAN excluyera explícitamente a esas plazas del territorio bajo cobertura de los mecanismos formales de ayuda mutua de la alianza imperialista?. ¿Por qué aún hoy, a poco que puedan permitírselo, los colonos invierten sus ahorros en la compra de pisos o propiedades en la Península?.

Emperrado en disociar lo que esta evidentemente unido, -Ceuta y Melilla y Marruecos- véase desde el punto de vista que se quiera: político, militar, cultural, diplomático, económico, antropológico... intenta escurrirse citándome el régimen de oposiciones de los funcionarios en las plazas y la existencia de aduanas derivadas del régimen de puertos francos. En relación a este último punto no vendría mal que recordara que también las llamadas “provincias exentas” -Euskadi- mantuvieron sus aduanas en los llamados “puertos secos” hasta la supresión de su régimen foral o que tuviera en cuenta la existencia del peculiar régimen económico fiscal de Canarias. ¿Concluye por ello que Euskadi y Canarias no formaban parte de la Monarquía española, antes y del Estado español ahora, incluso al margen o en contra de su voluntad?

Para cualquiera que se acerque de forma razonable al problema resultará mucho más significativo que Ceuta y Melilla fueran colocadas en 1925 -en cuanto fue controlado y derrotado el alzamiento popular rifeño- bajo la autoridad del Alto Comisario español en Marruecos (al mismo nivel que las dos zonas de Protectorado, Ifni y Seguia el Hamra y Tiris el Gharbia) y bajo la dependencia política y administrativa de la Dirección General de Marruecos y Colonias.

Por supuesto que las plazas tenían sus especificidades -como las tenía Ifni, que formalmente fue cedido en 1860 de forma permanente aunque no fuera ocupado, previo permiso francés, hasta 1934; o la tenía el Sahara, al que tanto al Estado español como a Francia le interesaron separar del resto de Marruecos- pero esto no afecta en absoluto al hecho indiscutible de que para el colonialismo español en pleno auge en Marruecos, el destino y la función de las llamadas “plazas de soberanía” no podían deslindarse del conjunto de la nación a la que se sometía como colaborador subordinado de Francia.

De ahí que en 1935 se tratará a las plazas como territorio extranjero a efectos de emigración, exigiendo visa y pasaporte; de ahí que -como ya dije- el propio régimen franquista en 1941, al poco de anexarse Tánger, reconociera su vinculación a Marruecos; de ahí que en 1950 se estudiara una especie de condominio en esas plazas con un Marruecos al que -ingenuamente- el franquismo aspiraba a mantener en su órbita o que, incluso tras la independencia marroquí en 1956, siguieran dependiendo del mismo órgano que supervisaba a Ifni, Sahara y Guinea: la Dirección General de Plazas y Provincias Africanas, copiando los mecanismos coloniales de su fraternal vecino, el salazarismo portugués.

Llega a decir que "La Oficina del Alto Comisariado, no tenía ninguna función en Ceuta o Melilla, salvo las que se derivaban de las militares (Subordinación de los Cte. Grales al Alto Comisario, en asuntos militares". Por favor... la autoridad política suprema en las plazas era el Comandante General -que recibía órdenes y rendía cuentas al Alto Comisario en Marruecos como su superior inmediato- en tanto que cuando se nombraron alcaldes estos no pasaron de ser subordinados suyos. Pretender diferenciar históricamente lo político y lo militar en la versión colonial española en Marruecos es simplemente imposible. La fragmentación de Marruecos fue una consecuencia más del colonialismo y ni siquiera es un caso único, si realizamos un análisis comparado.

Ceuta y Melilla se arrebataron a Marruecos y a su gente para convertirse en puertos y bases para una expansión que no se pudo desarrollar. Fue Marruecos el objeto que motivo su conquista.

Luego subsistieron sostenidas desde la Península como unos muy reducidos recintos sitiados desde los que hostigar y controlar a Marruecos y a los que se deportaban presos. Con la misma función y realidad que otros Presidios que se tomaron y perdieron.

En la segunda mitad del siglo XIX se convirtieron en avanzadas y escalones logísticos para un nuevo tipo de penetración colonial española, primero comercial y luego territorial, en Marruecos -al estilo de los nuevos tiempos- desarrollada a la imagen de Francia y con el beneplácito de Gran Bretaña y siguiendo los ritmos y modalidades que esas potencias permitían.

Crecieron como retaguardia inmediata de la Guerra y luego como puertas de entrada al Protectorado español en Marruecos. Mientras el Protectorado se mantuvo, vivieron bajo su cobertura integradas en la misma cadena de mando.

Tras la independencia de Marruecos, volvieron a ser cabeza de puente y a sostenerse parasitando su entorno marroquí.

Toda su historia como enclaves coloniales -como ocurre también en Gibraltar con relación a Andalucía- se ha desarrollado hasta hoy vinculada a la de la nación en la que se insertan como un absceso artificiosa y dolorosamente implantado por la fuerza, destacado tan sólo por su capacidad de generar racismo. Y esa es su realidad, aún hoy. Y esa realidad sólo terminará mañana, cuando se reintegren a Marruecos.

En cuanto a la ONU -a la que, por cierto, en absoluto le dispenso ningún afecto o le reconozco particular legitimidad- no confunda Ud. sus deseos con la realidad histórica. 

la altura de 1975, Marruecos no hubiera tenido el menor problema de haberlo pretendido para conseguir la inclusión de Ceuta y Melilla en la lista de TNA de la IV Comisión. De ahí, entre otras razones, los rápidos movimientos del régimen franquista para resolver la cuestión del Sahara en los Acuerdos de Madrid(por cierto, le recuerdo también que la diplomacia española se vio forzada a reconocer en su día en la ONU la condición colonial de Ifni y el Sahara para evitar que se colara también a Canarias en la lista). Como la correlación de fuerzas mundial ha cambiado y no soy profeta, no puedo adelantar con seguridad cual sería el resultado de plantearse ahora o en fecha próxima, aunque la identidad de circunstancias con casos como el de Gibraltar, avala la hipótesis de que aún hoy podría saldarse a favor de las tesis marroquíes. En todo caso, India no necesitó ninguna resolución de la ONU, primero para obtener la renuncia de Francia a sus enclaves coloniales y luego para echar a patadas al colonialismo portugués de los suyos en 1961.

Finalmente, dos asuntos.

"Israel no ha mantenido un Estado 2000 años". El Estado de Israel se proclamó en 1948 (precisamente tras una indigna resolución de la ONU favorable a la partición de Palestina). No sé a bien a qué viene citar aquí el caso sionista, salvo que sea para constatar el hecho de que los dos únicos estados en el mundo que hoy usurpan y ocupan tierra árabe son precisamente el Estado español e Israel.

Entiendo, por último, perfectamente el sentido implícito de su cita de "Yulian"; referida no tanto a la realidad de la figura histórica sino a la valoración que de la leyenda construida en su torno hizo la historiografía española. Habría que ser muy lerdo para no comprender el sentido de su frase sobre su seguridad de que es un ejemplo a seguir para mí. Ubicándome en esos mismos parámetros míticos, he de rectificarle ya que yo no soy, como es evidente, un pretendido godo que traiciona a los godos, sino un andaluz que entiende que su obligación con Andalucía es contribuir en todo lo que pueda y por todos los medios a su alcance a su más pronta y radical emancipación nacional del Estado que la oprime: España.


Un saludo,

Presentación de estos textos en el boletín ANDALUCIA LIBRE Nº 116:
"Dedicamos este número de ANDALUCÍA LIBRE a la cuestión colonial de Ceuta y Melilla. En nuestra reciente línea de optimizar esfuerzos, reproducimos un intercambio de correspondencia sobre este asunto realizado en una lista de correo en la Red entre un miembro de nuestro colectivo y otro contertulio, defensor de la españolidad de las Plazas.


La controversia se inició a partir de titular como "colonia" a Ceuta en un correo que reproducía la noticia (abril, 2002) de que el Ayuntamiento de la Plaza había rehabilitado y restaurado un monumento -trasladado pieza a pieza desde la Zona de Protectorado español en Marruecos a la Colonia en 1956 a raíz de la independencia marroquí- que celebra el alzamiento fascista de Franco en 1936. Un mes antes, un fiscal solicitaba en su hermana colonial de Melilla un año de cárcel y 1.800 euros de multa a cuatro militantes de IR por haber pintado de violeta como acto de protesta otro monumento al golpe fascista. Dos episodios que, aún a nivel de anécdota, resumen bien el ambiente dominante en ambas Plazas.
"

ANDALUCÍA LIBRE nº 116, Polémicas sobre las Colonias de Ceuta y Melilla, (4/5/2002)

Ver también mi artículo: Gibraltar, génesis y naturaleza de una cuestión colonial en Andalucía (2002), publicado originalmente en ANDALUCIA LIBRE nº 120 

Se pueden consultar también los textos recogidos en Archivo de Documentos – Colonias, recopilados en el boletín ANDALUCÍA LIBRE.

NOTA: Recupero estos textos -tal cual los escribí hace ya 17 años- porque aunque la cuestión se ha hecho si cabe aún más compleja -especialmente dada la evolución política, demográfica y social de ambas Plazas y también en los dos Estados implicados- sus bases históricas y conceptuales persisten y merecen ser planteadas y conocidas.

Andalucía sigue y seguirá -por objetivas razones de ubicación y vecindad- inevitablemente interesada en todo lo que alli ocurra y para -en su caso- tener algun día voz propia e independiente, requiere disponer elementos de comprensión sobre el origen y naturaleza de fondo de la situación. Javier Pulido, julio de 2019.-