Domingo 28 Noviembre 2021

Reaccionemos ya contra la peligrosa y constante militarización de Andalucía

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En estos días, y a raíz de la nefasta noticia para Andalucía, de la designación de Córdoba cómo zona donde implantar la Base logística del Ejército español, me han venido a la memoria, otros tiempos, no sé si mejores, pero cuando menos más esperanzadores.

Aquellos años, finales del siglo pasado cuando decenas de jóvenes almerienses y no tan jóvenes, nos subíamos a varios autocares para ir hasta la provincia de Cádiz para participar en la entonces masiva marcha de protesta contra la base militar yanqui de Rota. Muchos no nos la perdíamos ningún año. A pesar de que teníamos que pasar toda la noche del sábado en un autocar por carreteras mucho más incómodas que las de hoy en día y aunque de regreso el domingo por la tarde no llegáramos a Almería hasta altas horas de la madrugada, a veces directamente nos íbamos del autocar al trabajo. No nos importaba. Esperábamos con ilusión la llegada de ese día, en el que nos concentrábamos allí toda la diversa rebeldía andaluza, donde le veíamos la cara al “enemigo yanqui” y donde aún soñábamos con que seríamos capaces de erradicar esa odiosa base de nuestra tierra.

Por aquellos años, también fue destacable la lucha de la juventud insumisa contra el servicio militar obligatorio y la prestación social sustitutoria, con el apoyo de veteranos pioneros en la objeción de conciencia y de quienes años anteriores habíamos hecho el servicio militar y ya no podíamos por edad practicar la insumisión y que nos auto inculpamos, rompiendo y quemando públicamente nuestras cartillas militares.

Así mismo recordaba el año en que se instaló la Legión en Almería, 1.995, y en el que una parte importante de la población era remisa a dicha implantación por la mala fama, ganada a pulso, que traía este cuerpo militar. Hoy leo en un blog de la Red Antimilitarista y No Violenta de Andalucía un resumen de noticias relacionadas con la legión aparecidas en medios de comunicación almerienses y observo que la identificación de la población civil con este cuerpo militar es cada día más grande. El trabajo que han hecho, de lavado de cara y de penetración en la sociedad almeriense ha sido brutal en los últimos tiempos. Además de impregnar de sus valores reaccionarios, machistas, españolistas y autoritarios, han conseguido que instituciones públicas como ayuntamientos y Diputación les regalen por la cara decenas de millones de euros, salidos del bolsillo de almerienses, y a pesar de la ingente cantidad que reciben de los presupuestos del estado y de otras partidas.

Y esa realidad se puede extender a toda Andalucía. Hoy el ejército y los valores militaristas entran, sin ningún obstáculo, en colegios, institutos, universidades, en el deporte, en la cultura etc., y no hay posibilidad de hacer llegar un discurso alternativo. El movimiento por la paz, el antimilitarismo y el antiimperialismo andaluz están de capa caída. Las marchas a las bases militares yanquis están prácticamente desmanteladas, y no se puede achacar a la pandemia, es anterior al problema del covid. A ello han contribuido de manera consciente la dejación interesada de los partidos y sindicatos institucionalistas que se autodefinen de izquierdas y por la excesiva “confianza” de una gran parte del movimiento pacifista en los partidos y líderes políticos a los que tan solo les interesaba el protagonismo y el voto y que en cuanto han tenido responsabilidades institucionales han mirado para otro lado.

Escasas, pero algunas notas positivas, también se han dado, como la valiente iniciativa de NACIÓN ANDALUZA, a la que se sumaron otras organizaciones en la Plataforma almeriense OTAN NO, BASES FUERA, convocante ya cuatro años consecutivos de una movilización en forma de marcha a pie a la Base militar española al servicio de la OTAN de la Legión en Viator. O la más reciente protagonizada por la oposición a una feria de armas que se iba a realizar en Sevilla, encabezada por la red antimilitarista y no violenta de Andalucía y la Plataforma contra la guerra de Sevilla a la que se sumaron múltiples organizaciones y personas y que ha conseguido que el Ayuntamiento de Sevilla renunciara a su celebración.

La noticia de la instalación de la base logística en Córdoba ha vuelto a echarnos encima un cubo de agua fría. Y siempre con este argumento tan sensible para nuestro pueblo andaluz como es el de la creación de empleo. Promesas de trabajo y empleo que van a asociadas a la instalación de esta base y que son falsas y constituyen un engaño al pueblo trabajador andaluz, pues como hemos demostrado con datos en varias ocasiones, ningún municipio andaluz donde se ha instalado una base militar tiene tasas de empleo superiores al resto. Encima se les regala el suelo y 135 millones de euros que les va a dar la Junta y el Ayuntamiento de Córdoba.

Vergonzoso que en noviembre todos los grupos parlamentarios, incluidos los que se autodefinen como anticapitalistas, (ya uno de sus máximos mandatarios, alcalde de Cádiz, con el tema de las corbetas a Arabia Saudí, nos dejó ver de qué pie cojean) dieron el visto bueno a la base en Andalucía. Curiosa izquierda apoyando al reaccionario ejército español, ese del que salen militares de altísima graduación que sueñan con fusilar a 26 millones de españolitos. Pero qué se puede esperar de la izquierda institucional andaluza que se define ecologista, pacifista, amantes de la paz etc. y pusieron como cabeza de lista por Almería en las elecciones estatales a un general otanista, que colaboró directamente en la destrucción de Libia. Menuda coherencia de quienes se reclaman de izquierdas. Similar a la de quienes se reclaman del andalucismo y colaboran con esta izquierda españolista y timorata. Ni los de primera, segunda, tercera (no sé cuántas olas van ya del andalucismo) han dicho una palabra sobre este tema. Hoy en día, y que yo sepa, tan solo he encontrado el rechazo público de NACIÓN ANDALUZA, de ECOLOGISTAS EN ACCIÓN y de R.AN.A.

Si tanto se quiere a Andalucía no se puede permitir que nuestra tierra esté plagada por todos lados de instalaciones militares, ni que el modelo de desarrollo económico esté basado en la industria militar. Porque, ni es ético, ni ayuda al desarrollo de nuestra tierra. Se reproduce y se avala el papel subalterno, dependiente y colonial que Andalucía juega en el estado español. Una dependencia fruto de nuestra pertenencia al mismo y de la consecuente división internacional del trabajo. Y no se puede permitir que la única salida para nuestra juventud sea la de servir de carne de cañón en los ejércitos, en los cuerpos represivos, en trabajos precarios en el turismo o directamente tener que emigrar.

A pesar de todo ello, no podemos darnos el lujo de dedicarnos a llorar, quejarnos y lamernos las heridas. Es urgente levantar una alternativa que confronte con todo lo que supone la militarización de Andalucía. Y tiene que partir de quienes no hemos claudicado, por muy pequeños que seamos. De aquellos colectivos y personas pacifistas, antimilitaristas y de no violencia que llevan resistiendo desde hace muchos años, de plataformas por la paz, o contra la OTAN y las bases militares que hay en varias localidades andaluzas, del andalucismo revolucionario, de organizaciones de carácter antiimperialista, de colectivos feministas, del sindicalismo combativo andaluz, de colectivos internacionalistas de apoyo a Palestina, al Sahara etc. Tenemos que organizarnos y colaborar asiduamente entre todas nosotras. Hay que comunicar y hacer mucha pedagogía en la calle, en nuestros trabajos, con nuestra familia y vecinos, con lo más cercano. Hay que constituir un bloque popular andaluz de autodefensa contra la amenaza del fascismo tanto en su expresión civil como militar.

Y cómo cuestiones concretas y a realizar ya, pienso que hay que reforzar y alimentar la participación de todo el movimiento antimilitarista andaluz en la marcha a la base de Viator así como volver a retomar las marchas a las bases militares americanas de Rota y Morón. No importa si no somos muchas en principio. El camino se hace andando. Hay que intentar trabajar con la juventud y tenemos que entrar en las aulas de una manera u otra y si no se puede dentro, en las puertas de los centros, en la calle, en los barrios. Y hay que fortalecer la marcha a la base de Viator por su importancia para la oligarquía española y para los intereses estratégicos de la OTAN en sus aventuras imperialistas. Debe ser asumida esta lucha no solo por las almerienses sino por el resto de Andalucía.

Y por último creo necesario y práctico que se constituyan plataformas por la paz, antiimperialistas, anti OTAN y anti bases o como queramos llamarlas en todas las localidades y comarcas andaluzas en las que sea posible, donde nos organicemos y trabajemos juntas todas aquellas andaluzas y andaluces que creemos y que queremos de verdad, en la teoría y en la práctica, una Andalucía libre y en paz. 

Por MARIANO JUNCO GONZÁLEZ

(Militante de NACIÓN ANDALUZA y miembro de la Plataforma Almeriense OTAN NO, BASES FUERA)

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