Sábado 28 Marzo 2020

Después de una semana de confinamiento, el presidente del gobierno anuncia que esto se va a alargar por 15 días más.

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Parte de guerra

El ejército ocupa las avenidas de las principales ciudades, limpiar hospitales y recintos es la misión que se nos dice que tienen. Para cumplir con esa misión llegan con unos monos blancos, gafas de seguridad y unos guantes de goma que se ven de calidad, mientras el personal sanitario se queja de que tienen que reutilizar guantes y máscaras de una pésima calidad y lo de batas protectoras o gafas de seguridad no las han visto ni las esperan.

 

Trabajadores y trabajadoras que siguen al pie del cañón, sin medidas de seguridad o trayéndolas de casa el que pueda conseguirla. Recolectores, trasporte, limpieza, repartidores, vigilantes....y un largo etc, quizás demasiado largo, quizás están exponiendo a unos cuantos para trasmitir tranquilidad al resto, no lo sé, no lo sabremos.
 
Se controla muy acertadamente a los viandantes irresponsables que no guardan el confinamiento y buscan cualquier excusa para salir de casa, sin embargo no se controla las empresas que no proporcionan material de protección a sus trabajadores, ni mantienen ningún tipo de separación entre ellos al transportarlos o en sus puestos de trabajo, dejando en manos de la necesidad y el miedo de cada uno el plantarle cara al empresario.
 
La cuestión es si esto durase más allá de un mes, de dos meses, entonces todo ese potencial militar desplegado que función tendría, ¿la de limpieza? no, puesto que se habría demostrado ineficaz después de dos meses limpiando sin resultados. La función sería la de contención de la población, que después de dos meses habría hogares sin comida, sin dinero, desesperados capaces de reventar el primer escaparate que viesen, gente que no dudarían en emplear lo que hiciese falta con tal de llevar algo para comer. Esperemos quedarnos con la duda y esto vuelva a la "normalidad" cuánto antes.
 
Toca el reloj las ocho campanadas de la tarde, seguidamente aplausos en balcones y ventanas, por los sanitarios, por las limpiadoras, (a lo lejos un VIVA ESPAÑA , por los camioneros, por los taxistas (a lo lejos un VIVA EL REY ), por la guardia civil, (a lo lejos ESTO LO SACAMOS ADELANTE LA CLASE OBRERA... también a lo lejos y como contestando al anterior otro VIVA ESPAÑA), reggaeton, Manolo Escobar, flamenco, cumpleaños feliz... Ya son las 20:30... Otro aplauso y suenan las persianas bajando, quedamos mañana a la misma hora.
 
En las redes sociales, se empieza a escuchar lo que antes era casi pecado o delito:
 
" los currantes somos los que estamos dando la cara"
" los de abajo vamos a conseguir cambiar esto"
" una limpiadora tiene que cobrar más que un político"
" cuando esto pase no podemos seguir haciendo lo que estamos haciendo"
 
Rápidamente saltan las alarmas, el voluntarioso y altruista dueño de la empresa que explota a niñas en la India o Marruecos, dona mascarillas y van cambiado los comentarios anteriores por los de:
 
" Dios lo coja en su gloria"
"Muchas gracias don.."
" gente como está son los que van a cambiar esto"
" que los demás empresarios hagan cono este Ángel caído del cielo".
 
Ya los que estaban dando el callo parecen menos héroes, ya la idea de cambiar el mundo desde abajo va perdiendo fuerza, ya volvemos a la rutina de alabar al explotador por si nos tiene en cuenta en su próximo donativo.
 
Cuando las circunstancias y las necesidades son extremas, el análisis debe ser extremo. Si después de que pase el bichito y haga el trabajo para el que fue creado, la clase obrera volvemos a seguir bajo la misma pandemia, el capitalismo y sus psicópatas beneficiarios, todo esto no habrá servido más que para cubrir los intereses de los que crearon la pandemia.
 
Otra modo de vida es posible, que sea justo y solidario con todos y todas y con el planeta. Lo que se está jugando es la vida de mucha de la gente que nos creíamos intocables, y se sigue jugando con otras vídas que siempre han estado expuestas y nunca nos preocuparon. Todo para ver quién va ser el gendarme del mundo los próximos años, en los que los de abajo estaremos peor, cambiarán los apellidos de la lista Forbes, cambiaran los ricos, los que no cambiaremos seremos los pobres.
 
A. Olivares